La madre de todas las batallas


imagesCA0VR8IO18 de noviembre de 2012

El cineasta Tim Burton, que arrastra fama de extravagante y tétrico, maquina la idea de resucitar a Aristóteles. Se trae la momia a Cantabria y le enchufa una estruendosa catenaria, para que aporte lucidez al foro. De entrada, el filósofo parecía un guiñapo con perlesía, pero enseguida afronta su primer desafío intelectual, que consiste en glosar la portada de la prensa local (2 de noviembre), donde reza: “Batalla campal a puñetazos entre adultos y menores en Halloween”.

El pobre Aristóteles chisporroteó y aulló bajito, como una radio mal sintonizada, antes de quedarse revirado y frito. Tim Burton, con su pelambrera de fideos engarrados, voceó: “¡Ya lo habéis jodido!”. Pero el guiñapo expele con voz de ultratumba aguardentosa: “Pensaré un Teorema sobre el errático devenir de las gentes comunes”.

Empieza leyendo un artículo de David Jiménez, reportero en Fukushima cuando el tsunami. Pasadas 2 semanas con grave carencia de agua, el periodista recaló en una tienda bien surtida y arrampló con “todas las botellas que pude cargar”. Al pagar, notó que los lugareños hacían cola llevando solo una botella cada uno, para no perjudicar a otros igualmente necesitados, así que el español, egoísta profesional, percibió el reproche mudo del nipón que aguarda su turno sin empujarse ni liarse a hostias. Aristóteles pensó en ello mientras lo paseaban cerca de una enigmática pintada que reza: “Hay cazadores regionales que no somos ovejitas”. Por la noche, escalofriado, mientras le apretaban los tornillos de la nuca, el griego musitó que el Japón no toleraría semejante amenaza bravucona.

La mañana siguiente, Aristóteles se fugó para escuchar disimuladamente una conversa ajena. Un interlocutor reconocía que estaba de baja por una dolencia fingida, conchabado con un cuñado médico. El otro expuso un método infalible para engañar a Hacienda y trincar subvenciones ful. Luego ambos cuates se troncharon con Bankia, jajaja, donde el juez no encuentra más culpables, jajaja, que el capataz de limpiezas y una secretaria desobediente, jajaja, pero Tim Burton ya trincó al griego prófugo/metiche y se lo lleva a rastras, dándole apenas tiempo para entender que Burlangarín es un mangante de Palacio untado por las Autonomías con cargo al Pueblo. Cuando volvieron a churruscarle los sesos, el filósofo sollozó: “¿Para esto, Sócrates, te bebiste la cicuta?”

Viéndolo tan depre, Tim Burton lo instaló en un bar. Unos parroquianos discutían de fútbol como si les fuera la vida en ello, pero Aristóteles no se inmutó, ni siquiera con un calimocho. El segundo calimocho coincidió con la hora punta de Mariló Montero, locutora profesional, que en materia de trasplantes opina que la gente honrada no debería recibir órganos de criminales, por si la mala baba se contagia. A la vez, los ojuelos cadavéricos de Aristóteles se posaron en una entrevista con el eximio cirujano Daniel Casanova, a la sazón presidente de la Sociedad Europea de Trasplantes. De pronto, el griego pregunta cuánto paga TVE a la cacatúa dicharachera y cuánto el Seguro al doctor Casanova. Una becaria piruja, acostumbrada a las rarezas de Johnny Depp, le susurra las cifras exactas, ¡y el mismísimo Tim Burton se acojonó con las risotadas histérico-espantosas del engendro necro-voltaico! Nadie podía calmarlo mientras gritaba, entre borbotones de calimocho: “¡Sois el PIB: Palurdos Indígenas Brutos!”

Aristóteles despertó azorado por sus exabruptos, pero se recobra admirando la bahía, purificada por un delicado viento sur. Y se dirige a Tim Burton con renovado entusiasmo. Húrgame más a fondo, le dice, átame a una pala eólica, si hace falta, pero tengo que ofreceros un remedio. El cineasta observa, enternecido, que el filósofo se abalanza sobre la prensa. Lástima que reparase en una tabla explicativa de cómo se reparte el consumo de los hogares cántabros. La partida que más se redujo en 2011 con respecto a 2010 (con un descenso del 16%) fue ¡la enseñanza! “La enseñanza”, repite Aristóteles, mientras observa que alimentación, transportes, teléfono, alcohol y tabaco permanecen estables.

Entonces Aristóteles se arrancó cables y tornillos, y con el último aliento expuso su Teorema: A) De tipos insolidarios, corruptos y zafios, salen sociedades degradadas. B) Escatimando en enseñanza, renuncian a toda enmienda. C) Más vale tirarse a la mar (y nadie pudo disuadirlo de hacerlo.)

Tim Burton jura que en lo sucesivo se peinará con raya al medio.

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