Operación “Vergüenza del Desierto”

obama-en-siria 13 de septiembre de 2013

 

En sus escarceos con el desprestigio, el Nobel de la Paz se le ha ido concediendo a personajes de acrisolado pacifismo, joyitas del pelo de Henry Kissinger, Menachem Begin o Yasir Arafat. Luego vino el dislate de endilgárselo a Barack Obama, el de la conjunción cósmica. Se lo dieron/dimos, como damiselas de mejillas ruborosas, por hacer… nada. (Lugar, por cierto, donde se ha instalado, perpetrando discursos cada vez más cursis e insustanciales.)

 Anda el hombre deshojando la margarita de otra guerra, quiero decir, perdón, de otra acción bélica limitada en tiempo e intensidad. Le disgusta, le incomoda, que en Siria se arrojen armas químicas –seguramente las físicas, incluidos sus propios drones, le parecen menos letales- y quiere proteger a los civiles, algunos tan frágiles como la niña de Rajoy, mediante el expeditivo procedimiento de bombardearles. Hay que echarle bemoles para justificar que rociará de bombas a los mismos que previamente otros untaron con napalm. Está visto que no se puede ser una víctima inocente, si no quieres que te deslome un superdemócrata con ínfulas de guardián universal.

Ya nos explicará, cuando tenga una hipótesis razonable, quién soltó realmente los venenos y cuántos morirán (paradójicamente asfixiados) si las bombas caen justo sobre los tanques donde cuecen las armas químicas. Quién refrenará a los cafre-islámicos que se harán con el poder cuando lo pierda su cruel detentador. Cómo evitará que se reproduzcan los estropicios de Irak y Afganistán, de donde el heroico Barack salió por pies dejándolo todo hecho unos zorros. Ya nos dirá, cuando se aclare, cuál es su objetivo primordial: si ganar popularidad, si derrocar un régimen apestoso, si promover una democracia en pleno desierto yihadista, si instaurar el caos, si darle una colleja a un dictadorzuelo revoltoso, propagando el odio antiyanqui mientras le mete un gol a Rusia y amarra unos votos en Kansas. Ya nos informará de si pretende una hazaña bélica en dos fascículos o, por el contrario, nos mete en un fregado de tres pares de pendientes mientras él se dedica a impartir conferencias con la Pajín de telonera.

Creo que la cosa empezó con el “Yes, we can”. La cosa empezó con la vaporosa retórica bajo la cual no había nada. Güican… Güican, ¿qué? Pues nada, como bien atestiguan Guantánamo y la reforma sanitaria y las mejoras salariales y la más que probable aventura/desventura siria. Nada. Nada sino el obamamocho, que es el timo de engañar al vulgo con lemas zapaterinos, y mira que volvemos a caer de bruces, como en el ancestral lance de la estampita. Viene Obama, con su facha de gringo ligeramente embetunado, y nos la mete doblada con un dulce fondo de violines melosos.

Entonces, ¿es que no hay nadie en quien confiar? Por si acaso, en nadie que empiece diciendo “confía en mí”. Ya dice mi colega Eulogio Conde que a la gente hay que juzgarla por lo que ha hecho (sus verdaderas acciones), no por los deseos que escribe en la carta a los Reyes Magos. Juzguemos al pseudobanquero engominado por cómo gestionó los ahorros del prójimo, al tertuliano moralista por cómo se la pegó mientras conducía borracho, al politicastro por su desempeño en las listas de espera, ahora que ya no está en la oposición, a los del patronato del FIS por cómo patronearon la pasta, que discurría más por fuga que por tocata. Lo demás son monsergas.

Yendo para viejo, uno se aferra a los pequeños hechos cotidianos. Por ejemplo, el disco titulado Empty society, del grupo ALL INSANE, cuyo cantante –casualidades de la vida- es hijo mío. Se llama Olmo y escribe/canta sobre problemas de enjundia: canciones muy sugerentes sobre Dios y su aparente sordera (“Let me reach the sky”), sobre el militarismo desaforado (“Disgrace”), sobre la naturaleza mancillada (“Broken dreams”), sobre la epidemia de suicidios adolescentes (“Wake up from this nightmare”, mi preferida). Los rockeros ALL INSANE, que están en Spotify y Youtube y todos esos sitios, también claman contra la guerra y los abusos del poder mediante la fuerza y la mentira.

Mister Obama debería sentirse concernido, aunque solo fuera porque lo eligieron para eso, según dicen. Claro que el disco no le llegará nunca a sus privilegiadas orejas y encima se vende por 10 euros, cuando lo suyo son los aviones de vuelo rasante/arrasador y coste multimillonario. Para eso siempre hay presupuesto, entre otras cosas porque lo pagaremos a escote. Para eso siempre hay embajadores: basta sacarles una foto con Barack en la que brille la sonrisa dentífrica de la primera dama.

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