¡Nos libramos, Madrid!

images13 de diciembre de 2013

Madrid, el estudiante tripitidor, volvió a rellenar las andorgas de los inspectores olímpicos con garbanzos y demás. Para impresionarles/sobornarles no reparó en saraos, banquetes, orgías… Lo que haga falta, para que no pasen de largo, como los americanos de Berlanga. Valdría con ese mamoneo grotesco para echarlos a patadas, a los inspectores y a los peticionarios, pero en fin, uno admite que los Juegos tienen su aquél.

Tienen el marchamo de “inversión”. Se les atribuyen poderes asombrosos, como fomentar el empleo y atraer turismo. Algo de eso puede haber, de hecho se comenta que Londres-2012 fue un éxito económico, aunque a la vez se olvida que Atenas-2000 resultó un espantoso agujero negro. La mayoría de los españoles suspiraba por Madrid-2020: estando la cosa muy cruda, por lo menos que los Urdangarines olímpicos nos dejen construir estadios y retransmitir carreras y sacar algún dinerín. Lamento expresar un rotundo desacuerdo con ese razonamiento pueril. Que se metan las Olimpiadas por Tokio. De buena nos hemos librado.

¿Por qué? De entrada, porque es mentira que todas las obras sean rentables. La Ciudad de la Cultura de Santiago, el Palacio de Deportes de Santander, el Riojaforum deLogroño, la Expo de Zaragoza, el Pabellón Arena de Palma, los Aeropuertos de Castellón y Ciudad Real… y no sigo porque me da el espasmo, han sido absurdamente dispendiosos. Inútiles, lo que se dice inútiles, no, porque algún listillo se ha forrado, pero al contribuyente le han servido lo mismo que unas hemorroides inflamadas.

Por otra parte, resulta que nos faltan infraestructuras verdaderamente necesarias. En Cantabria, por ejemplo, rematar la autovía Santander-Oviedo, acabar el Hospital Valdecilla y arreglar la puta catenaria que bloquea el Talgo día sí y día también. Todas inconclusas, esperando tiempos mejores, que deben de ser cojonudos,      porque nunca llegan. Tenemos pueblos que se inundan con siniestra periodicidad, un suministro energético más que precario, bajadas fecales en la mismísima playa, autobuses escolares con neumáticos mondolirondos. Pero todo eso, cuyo remedio sin duda también generaría empleo y comodidad y riqueza, parece menos acuciante que dotar a Madrid de playa para las jamonas del voley.

Para acabar, nuestros político-gestores han demostrado ser una caca. Jamás se ajustan al presupuesto y comparten obvias mangancias con los hormigo-tiburones de siempre. ¿Cómo confiarle unos Juegos a la alcaldesa balbuciente que se fue de baños turcos cuando moría gente aplastada en el Madrid Arena? Me consta que las Olimpiadas podrían haber sido un buen espaldarazo, pero también una paletada, en todas sus acepciones. Paletada berlangoide y paletada de tierra sobre un lomo escarmentado. (Al menos el mío, harto de que nunca se trace con precisión la raya entre la inversión razonable y el gasto faraónico.)

En Barcelona-92 obtuvimos un efecto maravilloso. Vale. Pero entonces aún cantaba Freddie Mercury y ahora ya tenemos cara de chipriotas. Ahora toca ver las medallas por televisión. ¡Ah, que no se me olvide! Para mover los tocinos, que buena falta nos hace, no son menester ni edificios grandilocuentes ni contratas chorizoides. Basta arremangarse para que el abdomen no parezca una prótesis.

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2 comentarios en “¡Nos libramos, Madrid!

  1. La grandilocuencia y el boato parecen consustanciales a la labor de estos politicastros que tenemos (y no digo que nos hayan tocado en suerte, porque alguna responsabilidad tenemos en su elección). En fin: que me voy a tomar una exciting cup of café con leche mientras espero alguna nueva ocurrencia de su parte.

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    • En “Titanic”, cuando el armador se vanagloria del buque, la protagonista -que viene de tomar contacto con la intelectualidad vienesa- le sugiere que lea a Freud por aquello de la obsesión masculina por “el tamaño”. Suena más a morcilla culturaloide del director que a la voz genuina de la hipotética muchacha, pero en fin, nos viene al pelo: cuanto más pequeño el preboste, más voluminosos sus delirios. Lo malo es que hay que pagar a escote y así nos dejan con el escote al aire.
      Encima, van y nos “culpan” de que el bucanero Adelman haya soltado amarras. Excellent! Menos putiferio y más polígonos tecnológicos.

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