COVID-19 y Cáncer-X

Domingo, 8 de febrero de 2021

Los coronavirus no son advenedizos de última hora, surgidos de un caldero infernal para aniquilar la vida en la Tierra. Se agazapan en aves, peces, reptiles y mamíferos; en animalejos exóticos, como la civeta y el pangolín, y también en murciélagos, ratones, erizos, camélidos, cerdos, visones, perros, felinos, vacas y caballos. ¿Y en humanos? También, claro, o sea que son criaturas muy adaptables a todo vecino de la biosfera.

Causan enfermedad, sí, aunque daban más la tabarra al veterinario, que es el auténtico sabio en la materia. Al sapiens no solían provocarle más que el consabido catarro invernal, apenas unos mocos y décimas cuyo remedio consiste en sopitas y buen caldo. Sin embargo, de vez en cuando, por un azar tan imprevisto como ladino, se ‘adaptan’ de modo extremadamente radical y desencadenan una zoonosis que arrasa hasta a los médicos. Ocurrió en 2002 con el SARS (‘síndrome respiratorio agudo grave’), que por la ruta murciélago/civeta atropelló a unos miles de asiáticos. Sucedió en 2012 con el MERS (‘síndrome respiratorio del Oriente Medio’), que por murciélagos/dromedarios asoló la antigua Mesopotamia. Se repitió con la COVID-19, por desgracia más expansiva y capaz de desarbolar los mortuorios de todas partes. ¿Volverá a pasar? Puede Vd. apostar.

Lo extraño de la covid es que la mayoría de los ‘casos’, o pasan desapercibidos, o conllevan síntomas livianos, sin mayor quebranto ni daño irreparable. En cambio, por esos caprichos de la indómita naturaleza, a algunos desventurados les machaca con brutalidad. Los pulmones se les hacen yeso, la sangre se les coagula por doquier. Bien avisa nuestro epidemiólogo/político Wallmann que, de cada 100 infectados, 2 irán a la UCI y 1, al cementerio. No es una letalidad particularmente escalofriante -la ‘inocente’ gripe puede alcanzar esas cotas-, pero al constituir los infectados un verdadero ejército, las bajas no son desdeñables: ni siquiera es fácil contarlas.

En el mundo desarrollado, la plaga se ha sumado a otra ‘peste’, más cotidiana y soterrada, que tristemente se nos había hecho familiar: el cáncer. ¿Cómo se vinculan ambos problemones de salud? Si el coronavirus no acarrea directamente el cáncer -como hacen otros virus-, ciertamente suscita preocupaciones al oncólogo. Veamos.

Una. Tanto virus atasca los centros sanitarios. Las consultas se aturullan, las pruebas se enlentecen, las biopsias se demoran, el diagnóstico se retrasa… nada de lo cual conviene en Oncología. Años dando la barrila con el diagnóstico precoz y ahora, ¿dejamos que todo se vaya al garete? No, hombre: hagamos consultas por teléfono, qué remedio, pero sin olvidar que el cáncer abunda y, sobre todo, que se debe afrontar en tiempo y forma.

Dos. Todos, lo que es todos, estamos expuestos al contagio. Por nuestro cursillo acelerado de epidemiología, sabemos que la incidencia acumulada es de 389 en menores de 15 años, y de 300 entre 70 y 79 años; de 398 en la franja de 30 a 39, y de 459 en los mayores de 80 años. La edad, por tanto, no es un factor de riesgo para el contagio, pero ¡ojo!, sí para desarrollar una infección grave. Igual que la propia vejera, sus funestos socios (la hipertensión, la obesidad, la diabetes o el mismísimo cáncer) no deparan más contagios, pero sí más letalidad.

Tres. Ningún tratamiento oncológico te hace más proclive a contraer el virus, de manera que el oncólogo usará hormonas, anticuerpos y toda la mosca, incluida la dichosa quimioterapia; eso sí, procurando que el enfermo se mantenga fortachón, al máximo, por si se produce el contagio. Visto así, el enfermo de cáncer debe protegerse del virus, como el resto, pero no acoquinarse y rehuir el tratamiento de su cáncer.

Cuatro. Las vacunas. ¿Qué hay de lo mío, son aconsejables en el cáncer? La de BioNTech/Pfizer (la que se viene inyectando en Cantabria), la de AstraZeneca/Oxford y la Sputnik V rusa se han mostrado excelentes en miles de adultos esencialmente sanos: las publicaciones científicas no especifican si alguno padecía o había superado un cáncer. Por su mecanismo biológico, no obstante, no es de prever que revistan particularidades en el cáncer: funcionarán parecidamente y sin efectos secundarios peculiares.

Hasta aquí lo trillado, ahora viene lo peliagudo: ¿hasta qué punto el cáncer debe ser prioritario en la vacunación? Vaya por delante que las campañas de vacunación, con toda su polémica/controversia, deberían enorgullecer al sapiens. El coronavirus ha tardado 12 meses en infectar a 100 millones de personas y en solo 1 mes nos hemos vacunado otros 100 millones.

Lástima que, por ahora, ninguna vacuna del mercado garantice la cobertura total de la población. Que hay escasez, vamos, y a la fuerza se impone un criterio político -en el buen sentido de la palabra- para ir vacunando ordenadamente al gentío. Claro que decir ‘ordenadamente’ es fácil; lo espinoso es determinar el orden de preeminencia (y de tardanza). Cualquier criterio es discutible y da pie al follón.

Supongamos que el criterio es cronológico: primero, el sector provecto y después, los jovenzuelos. En tal caso, la persona con cáncer no tendría más prioridad que la derivada de su edad, y se vacunaría al ritmo que le toque. ¡Oiga que yo, con 58 años, tengo cáncer, y resulta que han vacunado por delante a los presidiarios! ‘Ah, pues sí’. Supongamos que el criterio es de exposición al contagio: primero, los sanitarios y luego, los demás oficios a tenor de su grado de interacción social. ¡Un momento, que yo no soy sanitario, pero justamente por mi cáncer los tengo alrededor! ‘Ah, pues sí’. Supongamos que no es el riesgo de contagio, sino el pronóstico de gravedad en una hipotética infección: ¿quién va antes, el cardiópata o el obeso, el celíaco o el canceroso? Según quién lo diga y dónde, el orden cambiará notablemente.

En fin, como no son tiempos de bonanza, a medida que lleguen remesas de vacuna, haga Vd. lo que opera desde Maricastaña: ave que vuela, a la cazuela. Cuando le llamen a reparto, con o sin cáncer, no llegue tarde, que se acaba.

12 comentarios en “COVID-19 y Cáncer-X

  1. Y que me dice de los posibles efectos secundarios de las vacunas?
    Y esas muertes y contagios que , al parecer, han sido provocados por la administración de la segunda dosis?
    Vd. se ha vacunado?

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    • Sí, me han administrado las 2 dosis de la vacuna de BioNTech/Pfizer, sin efectos secundarios de relieve. En realidad, tales efectos son raros: consisten en reacciones alérgicas, de aparición inmediata (menos de 15 minutos), en 1 de cada 100.000 dosis. De ahí se derivan un par de precauciones: a) Evitar esa vacuna en sujetos con historia de hipersensibilidad grave, b) Inyectar la vacuna cerca de un dispensario con adrenalina, entre otras medicaciones. Como sucede con cualquier antígeno repetido, la 2ª dosis es ligeramente más reactiva -personalmente, me dolió un poco más el músculo deltoides-.

      Otras vacunas pueden tener un mecanismo similar (Moderna) o ligeramente distinto (Oxford, Sputnik V), pero participan del mismo esquema general. Todas son eficaces -aunque ninguna alcanzará el 100%- y todas se toleran bien, sin daños ni siquiera comparables con el leve cuadro catarral que solíamos atribuir a los 4 coronavirus ya presentes entre nosotros, antes del advenimiento de este desconcertante SARS-CoV-2.

      Esta doble faceta de 1) eficacia y 2) escasa toxicidad, ha hecho de las vacunas uno de los grandísimos éxitos de la Humanidad. Plagas horrorosas como la viruela, el sarampión, la poliomielitis, etc., se han convertido casi en curiosidades históricas. Ya es difícil encontrar alguien que sepa qué es el garrotillo o las paperas. Por desgracia, sin embargo, hay pestes que no hemos sido capaces de yugular con vacunas: la malaria, el sida, la tuberculosis multirresistente… Ahora bien, que no hayamos sido capaces de encontrar una vacuna, no invalida la maquinaria de las demás vacunas.

      En cuanto a la covid-19, mi consejo médico es que Vd. se vacune, cuando y con el producto que su médico estipule. Ahora bien, NO soy partidario de hacer la vacunación obligatoria. Algo me dice que la convicción es más poderosa que la imposición.

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      • Pues estoy totalmente de acuerdo en lo que las vacunas han supuesto para la Humanidad (y la Animalidad), pero en el caso concreto de esta vacuna, se han acelerado los procesos de obtención y experimentación de la misma, no sé si de una forma cuestionable ya que no tengo base científica para juzgar en uno u otro sentido ((soy un humilde médico de cabecera jubilado) y la información, que te pueda llevar a la convicción, es variada pudiendo estar influenciada (como tantas otras cosas) por intereses comerciales. En estos tiempos la ética (y la estética) están bajo mínimos´
        La imposición, también de acuerdo con usted, la reservaría para casos muy concretos.
        Gracias por su sincera y directa opinión.

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      • En realidad, la ‘aceleración’ del proceso vacunal tiene algo de mito periodístico. Las vacunas RNA en el mercado NO tienen 1 año de vida, como se afirma con cierto tono apocalíptico, sino varios años más.

        De entrada, los trabajos fundamentales (y las patentes cruciales), pertenecen a Katalin Karikó, una bióloga de origen húngaro, entre 2006 y 2013. La mayoría de sus colegas no le dieron demasiado pábulo, hasta que BioNTech, una pequeña empresa biotecnológica radicada en Alemania, pero de origen turco, la incorpora a su dirección científica en 2018.

        La aplicación de esas ideas a una vacuna NO surge con la covid-19, sino con sus virus ‘predecesores’, el SARS-CoV-1 y el MERS. Durante los focos epidémicos de ambos se aprendió todo lo necesario sobre el ARNm como base de una vacuna, pero aquellos focos se aplacaron ‘espontáneamente’, y finalmente no hubo el estímulo económico ni la casuística suficientes para completar la vacuna.

        Ahora, con una pandemia monstruosa, se redoblaron esfuerzos, pero sobre una base PREVIA. A la base científica de BioNTech, sumándole el músculo financiero y operativo de Pfizer, le debemos que la vacuna haya llegado a un mercado masivo en apenas 1 año. ¿Van a ganar dinero? ¡A espuertas! ¿Será sobre la base de un ‘experimento genético’, sin suficiente maduración y por tanto con riesgos incontrolados? ¡Ah, no, eso no!

        El único riesgo de esta vacuna -riesgo que casi podríamos dar como una certeza- es que vayan surgiendo cepas más y más inmunes a la vacuna. La solución nunca será perfecta, tampoco, pero cabe imaginar un escenario de vacunaciones repetidas con ligeras modificaciones del ARN, a medida que el virus vaya adoptando conformaciones distintas. Seguro que los biólogos irán construyendo mejores RNA (y envoltorios menos problemáticos) para que la re-vacunación no pase de ser un trámite.

        Como fuere -y esto es algo que en España nos cuesta entender-, la peripecia de Katalin Karikó ilustra un hecho a mi juicio fundamental: que la investigación verdaderamente innovadora arranca con ideas que a la mayoría le parecen descabelladas o condenadas al fracaso. La mayoría, ni siquiera la mayoría de los científicos prestigiosos, en un momento dado, NO tiene por qué tener razón. De hecho, la razón no emerge con la idea inicial, sino con su desarrollo pragmático. Karikó fue genial, pero BioNTech fue más espabilada y nosotros -todos- deberíamos pensar igual: a largo plazo. Sin racanerías.

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  2. Muchas gracias por su información sobre algo que desconocía totalmente y que clarifica mucho mi opinión al respecto.
    Ah! y no se le ocurra rebajarse el sueldo que le paga el SCS (como hizo el año pasado en su consulta privada) que se lo gastarán en copas u otras cosas

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    • Estos días se discute si la heredera al trono tiene que estudiar en Inglaterra o no. ‘Que si es vergonzoso privilegio’, ‘que si es un gasto asumible, viendo en qué se van otros dineros’… Lo cual que el dinero siempre causa controversia. Nadie gana lo que merece (dice). Yo no estoy seguro. Jeje.

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  3. Desde luego, el orden de vacunación es discutible. Se establezca como se establezca, a unos les parecerá razonable y a otros descabellado. Algunos hasta podrían pensar que -ya que es un tema que está ahora en boca de muchos- la demora de vacunación en algunos grupos más vulnerables podría considerarse hasta un acto de eutanasia. Pero para no crear escándalo, vacunemos a algunos grupos vulnerables (ancianos) pero no a otros (tanto o más frágiles que aquéllos, los pacientes oncológicos y otros).
    Algo que mencionas, y que me preocupa especialmente, es el tema del diagnóstico precoz. Eso que parece pasar desapercibido ahora y que tanto notaremos después. Por desgracia. El cáncer no espera, arrasa con todo lo que puede.
    Ése que está pendiente de una prueba de cribado o ya de una biopsia. Ese individuo al que habrá que contar lo que hay. “En principio parece bueno, así que podemos esperar aún más, dadas las circunstancias”. “Seguro que sale negativo”. “Quizá pudiere haberse planteado una cirugía de salvamento de un miembro y acabaremos con la amputación. O tal vez ya no podremos realizar un control local de tu enfermedad”. “Pero es que, ya sabe, estamos en pandemia”.
    Los sanitarios intentaremos dar explicaciones a los pacientes. Razones que ni nos convencen o que ni siquiera entendemos. Lo que me queda claro es que somos puras marionetas. Sálvese quién pueda.

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    • Lo que a mí me ‘rebela’ no es la tardanza/demora en sí, sino el mecanismo, en particular cuando se debe a la ‘reorganización’ de las agendas médicas. ¡Se han suspendido consultas! A mi juicio, eso es literalmente una sandez, pues en aras de un riesgo (hipotético) se maltrata una enfermedad (cierta).

      Otra faceta igualmente estúpida es suspender las prácticas de estudiantes ¡de Medicina! ¿Pues qué coño van a aprender, si no pueden aprender Medicina, cuando ésta se vuelve ‘desagradable’? ¿Qué sería la Medicina, acaso una especie de Floricultura?

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  4. Desgraciadamente, de todo eso que dice Elena y vd.no se habla en los medios de comunicación.
    Tampoco de los suicidios que se están produciendo entre las personas abocadas a la ruina (no son violencia de género)
    La ortodoxia de la prensa políticamente correcta, mayoritaria en nuestro país, ha adquirido unos tintes que nos está conduciendo a un incremento en el nivel del comportamiento borreguil, ya existente, francamente preocupante.
    No existe UNA enfermedad, existe LA enfermedad.

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    • Mis compañeros, en semi-broma, me llaman ‘negacionista’, aunque conservo escritos de febrero de 2020 en los que les alertaba de que NO venía un catarro invernal al uso y en los que me reía CONCRETAMENTE de lo que se dio en llamar ‘sologripismo’. Bien, como fuere, la pandemia nos está pasando por encima a todos, a su aire, como si las distintas políticas le dieran exactamente igual a un virus nuevo que, por serlo, entra en el rebaño humano como el cuchillo templado en la mantequilla. A los humanos, tan pagados de sí, nos gusta creer que ‘hacemos’ algo (algo eficaz, quiero decir) y nos cuesta admitir que lo que hacemos, con toda su alharaca, puede ser fútil o contraproducente.

      Yo no tengo la capacidad, pero algún día se dilucidrá hasta qué punto la pandemia fuera, en realidad, una ‘plandemia’. Quiere decirse que no se distinguirá fácilmente qué efectos acarreó la pestilencia y cuáles fueron provocados por una reacción desmedida o histérica a la enfermedad. No obstante, para dicho análisis futuro, no me resisto a dejar una frase seminal: eso de que ‘la salud es lo único importante’ es una auténtica idiotez. Y eso de que debemos atenernos exclusivamente ‘a lo que digan los epidemiólogos’ es una idiotez incluso más grande.

      Si algo califica la vida humana -si algo nos distingue de la inercia instintiva de las especies ‘inferiores’- es precisamente la CULTURA, entendida en su más amplio sentido de POLIFACÉTICA. La especie humana ha generado espacios tan diversos, tan complejos, que ni Dios fuera capaz de distinguir cuál fuera el aspecto ‘crucial’ o ‘esencial’, marginando así lo que el tonto de guardia estime, a su muy idiota juicio, como superfluo o ‘peligroso’. El tonto de guardia adquiere ribetes sardónicos cuando cobra todos los meses (cree que va a seguir cobrando) y no le importa decir que se arruinen los demás, porque él ya va a cobrar y a los demás, en fin, que les den por retambufa. (En fin, hoy lo dejo aquí, que me sube la tensión; ni siquiera voy a poner apellido al tonto de guardia.)

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