Folletín extraperiodístico (XII): El broche de la iguana

Diciembre de 2012. Unos tarugos erigidos en poderoso triunvirato me despachan con 3 adjetivos inapelables: inútil, zángano y corrupto. (Circula otra versión que lo dejaba en ladrón, ignorante y vago. Da igual; ya digo que vivimos en un país libre.) Con todo, durante varios meses se callan su docto análisis y me endilgan entuertos con…

Comidas de España (II) – Ensaladilla de Andrómeda

Los españoles, de quienes algún extranjero ha subrayado la propensión a zurrar más al hermano que al enemigo, solo se ponen de acuerdo en dos frases. De una (“¿Qué hay de lo mío?”) no toca hablar hoy, pero sí viene al pelo la otra: el irrebatible axioma, sostenido a voz en grito, de que “no se…

Comidas de España (I) – Impertinente explicación

Parece ser que yo, de chaval, tragaba como algún desaforado personaje de García Márquez. A juzgar por varias fotos de distintas épocas, mi horno metabólico era incapaz de quemarlo todo, dando lugar a abundosas y vergonzosas chichas. Creo que siempre fui obeso -mejor dicho, una morsa escasamente flotadora-, hasta que una tardía cordura me alcanzó ya en…

Folletín extraperiodístico (X): Reservoir pigs

Lo cual que a mi jefe le dieron la patada cuando ya apenas pintaba nada, de entrada porque él mismo se avino a fenecer lánguido. La Dirección precedente había planeado dotar una jefatura de Sección -una de las dos existentes y nunca cubiertas-, por aquello de ir sembrando, pero oportunos palos atoraron las ruedas y…

Folletín extraperiodístico (VIII): El gorrión maltés

Quien haya llegado hasta aquí, recordará que mi jefe me encargó supervisar a los médicos jóvenes que fueran viniendo. Creo que le agradó mi postura ante el crecimiento previo de la plantilla, primero con un colega que no era de mi escuela –precisamente por eso-, y luego con su novia, porque lo de escindir emociones…

Zoología lírica

Domingo, 10 de mayo de 2015 Vivo en un prado y alguna mañana salgo, con la rociada, y me hiere la certeza de que un animal ha cascado y principia a descomponerse. La brisa viene preñada de un olor indefinible, entre dulzón y pestilente, como si unos azúcares malévolos huyesen del cadáver que ya se…