Folletín extraperiodístico (VIII): El gorrión maltés

Quien haya llegado hasta aquí, recordará que mi jefe me encargó supervisar a los médicos jóvenes que fueran viniendo. Creo que le agradó mi postura ante el crecimiento previo de la plantilla, primero con un colega que no era de mi escuela –precisamente por eso-, y luego con su novia, porque lo de escindir emociones…