Comidas de España (I) – Impertinente explicación

Parece ser que yo, de chaval, tragaba como algún desaforado personaje de García Márquez. A juzgar por varias fotos de distintas épocas, mi horno metabólico era incapaz de quemarlo todo, dando lugar a abundosas y vergonzosas chichas. Creo que siempre fui obeso -mejor dicho, una morsa escasamente flotadora-, hasta que una tardía cordura me alcanzó ya en…