Codicia nutricia

Domingo, 8 de mayo de 2016 En la biblioteca del Colegio Altamira -¡arqueológica infancia, que se desdibuja sin remedio!-, cayó en mis manos un cuento tradicional ruso, “El diablo y el mujik”, que glosaba la calamidad de un mísero labriego deslomándose en un campo paupérrimo que, encima, no era suyo. Chisporroteando azufre se persona el diablo, que promete al campesino…