Elogio desmedido del viaje

1 de julio de 2012 Una mañana de domingo, radiante como una promesa, me pongo a segar lo que ya parece un Serengueti sin leones. Da pereza, cierto, pero enseguida el prado exhala menta y lavanda y algo parecido a la miel. Eludo una higuera, no vaya a repetirse lo del año pasado, cuando su…