Psicología grupal de la televisión

Viernes, 22 de noviembre de 2019   Imagino que reprimiendo las ganas de propinarles unos guantazos, agentes del orden detienen a una pareja de valencianos por abandonar en plena calle una boa de Madagascar. Los detenidos, que no juntan tres neuronas, se cansaron de decirle al animal ‘cuchi-cuchi’ sin lograr más que un reiterado y…

Comidas de España (I) – Impertinente explicación

Parece ser que yo, de chaval, tragaba como algún desaforado personaje de García Márquez. A juzgar por varias fotos de distintas épocas, mi horno metabólico era incapaz de quemarlo todo, dando lugar a abundosas y vergonzosas chichas. Creo que siempre fui obeso -mejor dicho, una morsa escasamente flotadora-, hasta que una tardía cordura me alcanzó ya en…

Del buen yantar

Domingo, 8 de noviembre de 2015 La Tierra se formó hace 4.600 millones de años, como un amasijo candente de hidrógeno, carbono, nitrógeno, hierro y otros metales escupidos por supernovas extintas. Diríamos “pronto”, hace 3.500 millones de años, un caldo pobretón de fosfolípidos y aminoácidos dio lugar a las burbujas llamadas “células”, extrañamente capaces de…

Señales e infamias de la vida sedentaria

2 de agosto de 2015 Salgo de un trabajo a eso de las 3 y me topo con una tarde marbellí y se me ocurre acercarme de sopetón al Embarcadero. Una pleamar lapislázuli y turquesa a pique de anegar el muelle. Al fondo, Pedreña, calmosas pinceladas de verdes restallantes. Me noto el pulso regular, lento…

Cornadas de abundancia

¡Extra, extra! Obama y su vicepresidente ruedan un anuncio humorístico en la Casa Blanca, haciendo propaganda del ejercicio físico y la importancia de combatir la obesidad. Y algunos todavía dicen que los americanos son “tontos”… 4 de agosto de 2013   Ver una película en más de un canal televisivo implica un esfuerzo sobrehumano por…

De cachalote a delfín

3 de febrero de 2012   Physeter macrocephalus. Así llaman los zoólogos al cachalote, esa ballena con dientes que a veces encalla en Oyambre. Yo sufrí dicho accidente el pasado julio, en el puerto de Amsterdam, cuando después de cenar regresé a mi hotel de diseño zen y al desvestirme constaté, horrorizado, que mis tocinos…