Octava Avenida

16 de noviembre de 2014   Me sumo a la riada humana a la altura de la calle 48 y me encamino hacia el sur de Manhattan. No caben más gentío ni más comercios. Recibo un bofetón de canela caliente y dos pasos después me endiñan otro de queso fundido con dosis masivas de orégano.…