El pequeño delator

Viernes, 3 de abril de 2020

Tontainas

La muerte de Franco acarrea el afloramiento exponencial de aguerridos opositores al franquismo. Así emerge el ‘relato’ -como dicen ahora- de un inmenso ejército frentepopulista que socava el sector agropecuario, carcome la industria y sabotea la construcción. Enfervorizadas masas obreras copan las calles y millones de presos políticos se amotinan, inmunes a las porras del funcionariado.

Mentira. La nómina de presos políticos cántabros en las postrimerías del franquismo se reduce a los 2 hermanos López Coterillo. Toda la pamema de resistencia popular, solidaridad obrera, ardor clandestino y vindicación democrática, es eso: ‘relato’ y pamema. Claro que había comunistas obcecados, sindicalistas coriáceos, anarquistas incombustibles, pero constituían una exigua fracción del censo que ratificaba por goleada los referéndums de Franco.

¿Cuál era la mentalidad predominante en ‘el pueblo’? ¿Era el miedo, la prudencia, acaso el ande yo caliente y ríase el prójimo? ¿Un terror paralizante, un beneplácito a regañadientes, un conformar liviano, o un fervoroso apoyo al timonel que elegía el rumbo? ¿Una oposición sin cuartel, o trabajar en agradecido silencio para tener, por fin, el Seat 600?

Ni Dios sabría responder con exactitud. Mejor dicho: ninguna versión se debe creer sin reparos. Así se verificó el prodigio de que, allí donde hubo un cobarde soplón de la Brigada Político-Social, se forjase un ministro socialista. La falsamoria sepulta lo vergonzoso e infla lo soñado, y alienta que el primogénito de un gobernador civil -nada menos- se invente un psicodrama de hambruna doméstica y palizas en calabozos kafkianos. ¡A otro murciélago con esa sopa! La muy inmensa mayoría del ‘pueblo’ estaba tan a gustito en aquella paz, sosiego y progreso. Todos mudos, apacentados, ignorantes, negruzcos, obedeciendo al sereno y chivándose a la superioridad.

Pero en una minoría (cada vez menos enana y silenciosa) latía una aspiración de libertad que prefiguraba un futuro desbocado. Prensa libre, debates públicos, teatros abiertos a los vientos del extranjero, libros sin censura, existencialismo y psicodelia, pedagogía moderna. Escuelas y universidades limpias de moho medieval, elecciones abiertas, leyes democráticas, cine de arte y ensayo. ¡Impuestos europeos! Una minoría ya se desgañitaba por la libertad, ¡la libertad, coño!, abriéndose paso entre los cortinones del machamartillo católico y el franquismo inacabable.

Pues bien, en las últimas semanas nos han transmutado los valores. (Algo así como en ‘El Padrino’, donde los mafiosos parecen más honorables que el FBI.) La democracia ha dado un largo rodeo para devolvernos a la casilla de salida.

Una epidemia tan banal o pavorosa como convenga, manejada primero con desmayada indiferencia y luego con rígido ordenancismo, nos ha cercenado lo que antes era libertad. Darse un garbeo, deglutir unas cervezas, sentarse en un banco de la bahía, politiquear almorzando, viajar a Croacia, zamparse una barbacoa, admirar las pinturas del Thyssen, comprar libros en la Cuesta Moyano, asistir a una ópera… todo lo que enaltece el espíritu humano, prohibido de raíz. Prohibido y multado -ahí es nada- bajo soflamas absurdas, que algún día no muy lejano nos sonarán absurdas. ‘No vivas, limítate a sobrevivir’. ‘Hazte el muerto para que nadie se muera’. ‘Emparédate en el sótano hasta que llegue el riesgo cero’.

La libertad era crear una sociedad de adultos formados e informados, capaces de regir su vida con racionalidad. Gente con la mínima cultura y sensatez para satisfacer, en su momento y a la par, el civismo colectivo y las preferencias individuales. Gente capaz de entender y digerir la verdad, y adoptar tácticas tan diversas como sensatas. Pues no.

Resulta que hemos invertido en educación para ser zopencos. Hemos creado la prensa libre y la internet sin fronteras para ser idiotas. Hemos nombrado parlamentos y gobiernos para que nos oculten la verdad, nos engañen a mansalva y nos traten como zopencos e idiotas. Hemos buscado la libertad (lo que Franco llamaba ‘libertinaje’) para que nos impongan la dictablanda del ‘bien común’.

Y comités de sabios discuten en su bunker mientras los ciudadanos correteamos en superficie, como hormigas beodas e incapaces de entender nada. Y un día, con el agua por el cuello, los mismos sabios se calzan la Suprema Autoridad y nos mandan al rincón de pensar, porque en el fondo somos imbéciles y necesitamos mano dura. Y una insólita unanimidad les ríe la gracia, y la plebe, antes incauta por la alfalfa pseudoinformativa que la largan a diario, se enclaustra rendida al amoroso gobierno que la salvará de la aniquilación. Y el vecino del cuarto, el zafio baldragas que era un dolor en las reuniones de la escalera, se convierte en soplón de guardia. (El nazismo era eso: crear un ‘espíritu popular’ y dispensar galones de confidente entre los miserables.) Y el máximo riesgo laboral lo tienen sanitarios, policías y camareros -como es lógico-, pero abogados y arquitectos ¡también quieren parar! Y cunde la especie/desánimo de que todos somos irresponsables, mientras no venga a ponernos de vuelta y media la autoridad civil y militar.

11 comentarios en “El pequeño delator

  1. Pues no sé, unas conocidas tenían un piso sobre la calle del correo, donde puso una bomba ETA, que era y es el PCE, y se oían las ‘quejas’ de los etarras en los ‘interrogatorios’.
    El régimen lo que hizo fue reventar muchos negocios basados en la infiltración del estado y en bloquear industrias locales que produjesen lo que ellos importaban.
    El parasitismo económico y el prevenir las revueltas por hambre que vieron venir los fisiocratas, controlando el trigo castellano, y la grandeur matrona de los francos trajeron el golpe de estado borbonario de 1700, ahora es tarde, no hay remedio, ya no se puede arreglar. Gesund +

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    • Que el franquismo era un régimen policíaco no admite mucha discusión, aunque no serían los asesinos etarras los más legitimados para denunciar sus ‘excesos’, sino más bien aquellos otros que intentaban erosionarlo sin matar a nadie.

      Tampoco admite mucha discusión que ningún régimen policíaco tiene suficiente ‘plantilla’ y necesita de colaboradores digamos espontáneos: el probo confidente y el chivato vergonzante que esperan verse recompensados con… qué sé yo, un estanco o una concesión chunga.

      Pues el confidente ha vuelto. El ofenditito que, desde su balcón mierdoso, increpa al prójimo ‘desobediente’ a cambio de un minuto de gloria en la franja horaria de telebasura sentimentaloide.

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  2. Drlopezvega! Como disfruto leyéndote! Me recuerdas la primera vez que me explicaron la contrarreforma y el arte, me encontraba delante del altar de la Catedral de Gante! Tanto “Rococo” me abrumaba!

    Te leo, y después de hacer las búsquedas pertinentes para entender todas las referencias que das en tus escritos, me alivio y hasta me creo por un momento algo culto o inteligente. No es ninguna ironía, me encanta leerte.

    Tuve la suerte de tener un maestro ya fallecido, un gran hombre que nos solía decir:
    La poesía es sencilla, Joder que complicado es ser sencillo!
    Entiendo que eres un poeta Inconformista…

    No solamente me gusta tu definición de la liberta sino que la comparto. Pero dime tú, si alguna sociedad moderna, alguna colectividad (al menos en el primer mundo) ha cogido el camino de la mínima cultura y sensatez alguna vez en su historia, no verdad? Si ni Montessori consiguió hacernos entender que el respeto es la base de la libertad, que vamos a pretender ser?

    Espero que te equivoques, que no tenga que venir ninguna autoridad, sea civil o militar, a “ordenarnos”. Espero que te equivoques, que no seamos esos zopencos… porque soy uno de ellos y no quiero! Jajaja

    La poesía es sencilla, joder que complicado es ser sencillo!

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    • Lamento la tardanza en responder a tu amable comentario, que acabo de rescatar de un misterioso limbo electrónico. Veamos. Todos los países modernos se precian de su sistema/nivel educativo: o ya lo consideran ‘superior’ y motivo de orgullo, o bien aspiran a mejorarlo conforme con ‘modelos’ ya ensayados en otros lares. La idea subyacente es que ciudadanos más cultos serán más críticos y, por ende, más libres. Pues bien, yo me adhiero a esa idea.

      ¿Qué sucede, en realidad? Basta mirar en derredor y constatar con qué nivel expresivo, con qué torpeza social, con qué miseria moral y con qué ignorancia general se maneja no ya ‘el vulgo’ (como le gustaba decir a mi profesor Jesús González Macías), sino gente que ha cursado estudios universitarios. Las redes sociales, enorme invento que no sirve para nada en la faceta digamos ‘terapéutica’, sí tienen valor en la esfera ‘diagnóstica’. Nos permiten asomarnos a una realidad que antes era intuida, quizás, pero ahora se expresa con toda claridad.

      El infortunado caballero que pretende aplacar a la Muerte, ganando una quimérica partida de ajedrez, tenía un escudero poco dado a la metafísica. Llegados al mismísimo borde del abismo, el caballero se pregunta qué vida aguarda después de la aniquilación y el escudero le dice: ‘¡Precipítate en la negra nada!’ La negra nada. Eso es lo que detecto yo en muchos cerebros que, tras pasar por la Universidad, se exhiben en redes sociales. Eran la esperanza y han devenido en negra nada.

      Lo cual que queríamos hombres cultos, libres, pero tenemos corderos chorrolos y obedientes. Queríamos gente capaz de entender por qué una espadaña gótica -qué pulsión espiritual la animaba- y tenemos gentuza que lo mismo le da, si hay una gasolinera a mano donde recargar el móvil. ¿Qué hacer entonces, qué? Esto se preguntaban los Quilapayún en la Cantata de Santa María de Iquique, ¿qué hacer entonces, qué, si nadie escucha?

      Mi solución es retrotraerme al puro ámbito de la más radical individualidad. Un círculo exiguo donde toda rareza tenga su asiento. Por ejemplo, la de pedir que mi clínica privada me rebaje los emolumentos de este mes al 50%, pues estrictamente así se han reducido mis consultas. El director de la clínica no se lo cree, pero yo le digo que no sabe hasta dónde puede llegar un verdadero anarquista. Jajaja.

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      • ‘Resuelto está, vive Dios. Y si te parece mal, aquí mesmo, este puñal (Saca un puñal enorme.)
        os dará muerte a los dos. Primero se hundirá en ti, y te dará muerte, sí, ¡Si no, lo hará Manitú!
        y luego tú mismo, tú, hundes el acero en tí’
        ‘Donde fueres, haz lo que vieres’
        ¡Siempre fuisteis enigmático y epigramático y ático y gramático y simbólico, y aunque os escucho flemático,
        sabed que a mí lo hiperbólico no me resulta simpático. Habladme claro, payés, que en esta cárcel sombría
        cualquier claridad de día consuelo y alivio es!. https://youtu.be/W_kUVxpfxK0
        Con la dimensión de la crisis, tu brindis al capital del ajuste del sueldo a la actividad, ‘pago capitativo’, ‘pago por acto médico’, ‘estajanovismo’ le llaman, se diluirá en la quiebra ineludible que le espera a todo, salvo al desgobierno de okupación y las mesnadas pretorianas (SS en alemán) que guardan sus inciviles pescuezos.
        Una pena capital es una pena capital, y hay quien no solo continúa las actividades ‘románicas’ que la merecieron, sino que se presenta como víctima, tradición muy rabosa.
        https://youtu.be/8P-uzxE7rDg https://youtu.be/SLxrrE6wC5I

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      • Está la ‘Psicoterapia lacaniana’, so to say: ‘Te devuelvo como un espejo los contenidos que muestras’ ¿Cuál es tu ‘escena temida’ tu ‘beneficio secundario’?
        Me gusta la respuesta que dieron en Bolivia a la infiltración de la administración moralista por los narcos: ‘barrenar’. https://youtu.be/Rq_KBbCZVBg Agur

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  3. De todo hubo y ha habido en la viña de dictadores y señorones, pero se hace difícil comparar lo que hubo y lo que es y sucede, sin riesgo de pasarse o no llegar. Nos camuflan, engatusan y dan gato por liebre incluso hoy con el corona a cuestas, pero de eso al franquismo median muchos anticuerpos…

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    • Creo que fue Javier Marías el que identificó la figura del confidente ‘aficionado’ (el censor agazapado en su calorcito institucional) con el fascismo elemental. Un estado de opinión perruno, por una manipulación espantosa, que aniquila todo rastro de verdad.
      Hoy está prosperando la mentira, y consolidándose la mentira, y sobre la mentira nos conminan a tragarnos más mentiras, mientras nos reducen al estado no ya de súbditos, sino de lombrices. Es un fascismo apenas sutil.

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  4. Mircea Eliade, muy prolífico en el neologismo, llamaba al delator ‘psicofante’, Camilo José Cela Trulock publicó, en el dominical del diario borbonero ‘ABC’, un estupendo suelto: ‘Fiscales de salón’, con dibujos de Goñi, y otro: ‘Meapilas de izquierda’, imposibles de encontrar.
    A los probes hebreos, desde siglos pavlovizados al vínculo entre apedrear transgresores y el clímax, o el éxtasis de sentirse sacrosantos, les da lo mismo cazar ‘disruptive elements’, o sea: ‘disidenten’, en nombre del movimiento o del socialismo, el caso es guarecerse en algo que permita agredir, y defender su hegemonía despótica como guardianes de las esencias.
    La oferta al votante es, o farisea, conservadores, tiquismiquis de la norma, falsos piadosos que blasfeman al tomar el nombre del Jefe en vano (No se puede jurar -Mt 5, 33-37), hienas leonadas arramplando con lo ajeno, y saduceos, que no creen en la inmortalidad del espíritu, ni en la resurrección de la carne, ni temen a dios, ni les importan los hombres, pero, acostumbrados a vivir del oro de un templo que aquí no hay, se lanzan en tromba al tesoro público, en nombre de un bien común, de su comunidad, y de una sociedad que a ellos solos compete interpretar y ser vanguardias. Luego están los desatados, como Vox, nazis por cuenta del Mosad, que Espinosa de los Monteros es apellido hebreo.
    Tres millones de funcionarios, agotados de andar todo el día en la ociosidad sin descanso, 250 mil polizontes que les guardan los lomos, una economía nacional inexistente, fuera de las camareras de piso y los montadores de vehículos, pero quienes tiene el monopolio de las finanzas desde el asesinato y expolio de los templarios en 1307, han pintado los templos, las calles, como los romanos les construyeron alguna sinagoga a los judíos, y como Hassan II, no se podían sacar niños de cierta edad por Rabat, se los llevaba la policía a Hassan, que hizo una super mezquita al clero, para que no le pase como al Sah, que le echaron entre Jomeini y el bazar. https://youtu.be/iEUOEGTluaI

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    • No comparto ese tono apocalíptico porque no, no todo tiempo pasado fue mejor. Sucede, eso sí, que las fuerzas que animan los tiempos (aquellos y este) no cambian demasiado. Un antiguo profesor me decía: ‘Desengáñese, López. El mundo solo lo mueven 2 cosas: el dinero y el sexo; y, por lo general, el dinero sirve para tener más sexo’.
      No sabría yo calibrar si visión tan cínica es o no operativa. Quizá lo único que le queda al pobre Marx es que le dio un vector, siquiera metafórico, al primer factor, el dinero o, más exactamente, la codicia. En cuanto a lo otro, tampoco estoy muy seguro, pero voces autorizadas sugieren que el internet ha servido más bien para abaratar la pornografía.
      Corolario: de ser cierto, no hay que preocuparse en exceso. Todo pasa y todo cae.

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      • Cualquiera tiempo pasado fue mejor, porque en 1976 yo tenía 24 tacos. Porno, no gasto, aunque unas compañeras de trabajo me llevaron a alguna peli, sigo sin saber para qué, no me pasa como decían que a Juan Diego, quejoso de que la base de Rota hubiese subido el coste del alterne, o Rafael Alberti, putañero juvenil, que pensaba que la abstinencia era imposible, y hablaba de ‘los santos masturbadores de la compañía de Jesús’, Juan Berchmans, Estanislao Kotska, Luis Gonzaga. Es que el personal está muy cansino, y no deja vivir.
        Era yo partidario del ‘Antón Pirulero, cada cual que aprenda su juego y el que no lo aprenda pagará una prenda’, pero el otro día lo sacaban de música de fondo en un programa sefardím, con los Bentata, los Chocron, Abravanel. Y es que Leopoldo Abadía, financiero, ex-alumno de jesuitas, es AbdYah, de los que pusieron oro para el asesinato del inquisidor san Pedro de Arbués, y en el campo de la legítima defensa no entran las paranoyas, ni las escenas temidas. Soros es Sores, SorYah, como el hugonote que vengaba en jesuitas en aguas Canarias, en nombre de la reina Albret, los ataques a sus correligionarios en Francia. ¡Hasta los buebos siderales!

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